La O.M.S. acaba de advertir públicamente en su página web, y en rueda de prensa la aparición de una nueva pandemia: el Síndrome del Wikileakismo Espongiforme (SIWE). Se trata de una nueva enfermedad que al parecer sólo afecta a un sector específico de la población: los periodistas.
De momento existe poca o escasa información sobre esta nueva pandemia, sin embargo, el Presidente del Consejo Ejecutivo de la OMS (Dr. Mihaly Kökény), afirma que todo empezó cuando Julian Assange, portador de la cepa originaria, descargó el virus en internet, momento a partir del cual se extendió a todos los periodistas.
Antes de la aparición del virus, los periodistas llevaban una vida corriente… Hacía ya tiempo que habían olvidado su misión: informar… Pues sus horas de oficina y de escasa o nula investigación las dedicaban a copiar y pegar lo que les remitían las agencias de información. Además, pasaron de ser objetivos, y de buscar la verdad, a ser subjetivos; convirtiéndose con el tiempo en meros megáfonos de las fuerzas políticas. Dejaron eso de la investigación para los científicos, y eso de la búsqueda de la verdad para los filósofos.
Sin embargo, desde la aparición de Wikileaks, todos se sonrojaron. A partir de entonces todos empezaron a beber de la fuente Wikileaks; ya que la ciudadanía se preguntaba cómo era posible que las vergüenzas de nuestro gobierno las destapase un extranjero. Supongo que sería el mismo sonrojo que sentimos cuando Washington Irving nos descubría a los españoles aquello de la Alhambra de Granada… Volviendo al tema… tal y como nos explicaba el Dr. Mihaly Kökény en esa imaginaria rueda de prensa, muchos periodistas, fueron presa del SIWE y empezaron a ver conspiraciones y tejemanejes detrás de cada esquina, para no ser menos… Por lo tanto, no debería sorprenderos que a partir de ahora, cada titular periodístico vaya acompañado de una insinuación conspirativa.
Pese a la alarma social de la pandemia, el Dr. Mihaly Kökény nos tranquiliza a los allí presentes y nos dice que según varios especialistas que han tenido oportunidad de tratar con la cepa originaria, el problema existía desde que los periodistas empezaron a acomodarse y que la borrachera de Wikileaks fue el detonante. Además, los responsables de las grandes empresas farmacéuticas que están trabajando codo con codo con los científicos, lanzan mensajes esperanzadores, pues creen que han llegado a la solución para erradicar el SIWE, siguiendo unos sencillos pasos: subir al desván; buscar el baúl de los recuerdos; abrirlo; desempolvar los apuntes que tomaron durante su asistencia a las clases de periodismo; recordar lo que es ser periodista y lo mucho que los ciudadanos necesitamos de ellos y de la información en esta nuestra desinformada sociedad de la información… No olvidemos que según dije en otros escritos Montesquieu olvidó a la prensa mientras escribía “El espíritu de las leyes”.
Espero que las certezas derivadas de la investigación profesional vuelvan pronto a la primera plana…

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