Ya se han acabado las Navidades… Muchos se quejarán de la vuelta al trabajo, y de que tienen que apuntarse a un gimnasio para perder los kilos ganados entre tantas comidas y cenas. También habrá quejas porque hemos llegado un poco pelados, a cuenta de tanto gasto, y los regalos de Reyes se pospondrán hasta el día de las rebajas, si es que hay suerte.
Pero mucho me temo que quien más va a notar el fin de las Navidades, son lo más necesitados. Un par de semanas antes de las Navidades, y durante las mismas; cuando íbamos a la compra y veíamos a un indigente a las puertas del supermercado, o nos lo cruzábamos por la calle, con cara amable le soltábamos unos duros para que no pasase hambre, ni frío, o para que pudieran pagarse un trago para calentarse. Tras esta buena acción Navideña, al volver a nuestra casa con calefacción, mientras nos quitábamos la ropa de abrigo, dejábamos escapar una sonrisa, un suspirito y que la piel de gallina se apoderase de nosotros, mientras pensábamos en lo humanos y humanitarios que habíamos sido.
Pero pasado el día, pasada la romería, y ahora, cada vez que nos volvamos a cruzar con alguno de ellos, curiosamente nos suena el móvil, o miramos algo que ocurre en la otra acera, el reloj, o simplemente bajamos la vista para no ver lo que no queremos ver. Ya no serán pobrecitos; serán yonkis, mangantes, borrachos…Y si alguien nos preguntase ¿Por qué no le das nada? la respuesta sería automática: ¿Para qué, para que se drogue o lo gaste en bebida? ¡Que se busque un trabajo, como todos!
Por desgracia, el hambre y el frío, no son males que se padecen sólo un día, o sólo una semana… Sino que es una penuria de la que difícilmente podrán salir. A lo mejor una limosna dada el día 24 de Diciembre, les alegra el día, pero la vida, ya la tienen sentenciada.
¿Por qué somos así?

La caridad es un concepto cristiano que llevamos grabado a fuego por eso nos sentimos satisfechos al dar una limosna pero habría que sustituir la caridad por Jusicia Social y esto ni la constitución ni el talante lo piensan hacer, entonces, que sigamos con la limosna.
ResponderSuprimirIbis, estuve leyendo una serie de blogs no demasiado recomendables, de esos en los que aparecen águilas imperiales, y no veas lo que dicen de los indigentes y de los inmigrantes... Lo que escribí es una simple reflexión, pero la situación derivada de la crisis me está preocupando muchísimo... la xenofobia y el odio a los más necesitados (a los que consideran un lastre y que sería mejor eliminarlos), me da MIEDO...
ResponderSuprimirUn beso muy grande!