Ya sé que este no es un tema de actualidad, porque la actualidad es como la moda: de usar y tirar… El conflicto del Sáhara duró dos telediarios (y nunca mejor dicho), fue destronado por las elecciones catalanas, que dejaron paso al colapso aéreo, wikileaks... Pero hay un tema que siempre estará latente: la pena de muerte.
Como en los noticiarios, la “página de sucesos” ocupa cada vez mayor espacio, no es de extrañar que bien sea este mes, bien el que viene, nos cuenten un horrendo crimen. Cuando eso ocurra, todos nos haremos la misma pregunta, y la prensa se hará eco de ella: Pena de muerte ¿sí o no?
En el plano teórico, la pena no es retributiva, es decir, no se busca un castigo proporcional al crimen; sino la reinserción. Sin embargo esta bonita declaración de intenciones, choca con la realidad. Un chaval de 18 años, sin posibilidades de salir adelante en la vida y nada que perder, roba un coche para sacarse unos duros… Si se le encarcela, empeoremos las cosas, pues se producirá el contagio entre delincuentes. Si queremos lograr la reinserción, nada mejor que darle una ocupación para que salga adelante y no necesiten del delito como medio de vida. Yo también robaría a punta de navaja si no tuviese con qué alimentar a mi familia.
Cuestión distinta son los delincuentes violentos: asesinos, violadores, terroristas…. ¿Qué hacemos con ellos? En estos casos, la reincidencia es la regla general, y la reinserción la excepción. Por tanto, si la finalidad de la pena es la reinserción, y en los supuestos expuestos es sumamente difícil, las posibilidades son 2: pena de muerte o cadena perpetua.
Personalmente estoy absolutamente en contra de la pena de muerte… ¿Seríamos capaces de tolerar que se matase fríamente a un inocente por un simple error en la apreciación de las pruebas? Además en este tipo de delitos se suele aplicar la Ley del jurado, la cual día a día se demuestra que crea más problemas de los que resuelve, pues suelen condenar a gente que luego se demuestra inocente (Dolores Vázquez) y exculpar a gente que posteriormente se demuestra culpable (Jacobo Piñeiro). ¿Sería capaz un jurado de dar su veredicto a sabiendas de que puede enviar a la muerte a una persona inocente, con la duda razonable flotando en medio de la sala del juzgado? El refranero dice que “quien roba a un ladrón tiene mil años de perdón”, pero el que mata a un asesino, se convierte en asesino.
Yo creo que la mejor solución, si nos dejamos llevar por la razón, y no por la pasión y la rabia; es que los delincuentes no reinsertables condenados por delitos especialmente graves (aunque siempre existiría el espinoso problema de determinar qué delitos y qué circunstancias conllevan esta pena), deberían ser condenados a cadena perpetua. Con esta medida, no nos convertimos en asesinos, cómplices, encubridores ni en cooperadores necesarios; sino que apartaríamos de nuestro lado a seres apriorísticamente asociales y dañinos. Si luego se prueba que son inocentes, siempre podrán salir por su propio pie de la cárcel. Además, para implantar este sistema serían necesarias nuevas cárceles habilitadas al efecto (obras públicas y trabajo) y más empleados (nuevas oposiciones y puestos de trabajo).
Pese a que cadena perpetua, implique perpetuidad, considero humanitario, que el condenado, cumplida cierta edad, pueda salir de la cárcel, pues no creo que nadie, por mucho que haya hecho, merezca morir entre tres paredes, una reja, un jergón, un lavabo y una letrina. Llamadlo hipocresía humanitaria, pero lo veo razonable…
¡NO A LA PENA DE MUERTE!

Hola a todos: Es cierto que no es un tema de actualidad pero también es cierto que ronda frecuentemente por mi cabeza.
ResponderSuprimirCuando se me niega la razón en un juicio por alguna reclamación laboral y veo el total desinterés por el caso y el absurdo y retorcido motivo por el que se me niegan mis derechos, siempre digo lo mismo: "menos mal que no se me estaba juzgando por asesinato"
Así que no sólo sería incapaz de matar a un culpaple sino que siempre tendría dudas de que fuese inocente.
Por todo la expuesto y sin que sirva de precedente, este primer comentario del año lo termino como tú:
NO A LA PENA DE MUERTE