miércoles 7 de septiembre de 2011

¡Que viva la "paridá"!

           
            Basado en hechos reales.

Era un miércoles, alrededor de las 21:30 horas; de tanto estudiar tenía la cabeza como un bombo y necesitaba una caña para despejarme, así que decidí tomarla con una gente conocida (se dice el pecado, pero no el pecador, así que hasta aquí puedo leer). Llegué con tal careto, que empezaron a preguntarme qué tal me iba y bla, bla bla. De repente alguien me preguntó por la composición del tribunal que iba a examinarme y expliqué que eran 3 miembros, 3 miembras y el presidente; en aplicación de la ley de paridad.

            ¿Cómo no? Alguien tuvo que decirlo: - ¡Me parece muy bien! ¿Por qué tiene que haber más tíos que tías?

            Yo estaba más para frailes que para bailes, pero la verdad es que me la habían dejado a huevo, y no me pude resistir. Capciosamente argumenté:

            En esta oposición, hay muchas más mujeres que hombres, así que si hay 50 plazas (5 de las cuales están reservadas para el turno de minusválidos); 22 deberían corresponder a hombres y 23 a mujeres o viceversa, para mantener la paridad. Obviamente me preguntaron que por qué; a lo que le respondí que si no, el día de mañana, la mayoría serían registradoras y habría una minoría de registradores; con lo que en el cuerpo de registradores no habría ni paridad, ni trinidad (que es algo que sólo le corresponde a dios). Por supuesto, lo dije con toda la malicia antedicha, esperando que respondiesen lo que esperaba que respondiesen:

-          ¡De eso nada, las plazas ha de ser para los que más se hayan esforzado y para los que hayan hecho un mejor examen!

Lo curioso es que a medida que las palabras iban saliendo de su boca, procedentes del corazón, el tono iba a menos, hasta convertirse en un sotto voce… De repente todas se quedaron en silencio, y como el silencio me incomoda bastante (máxime si tengo gases), aproveché para beber un poco de mi cerveza, al tiempo que pensaba:

a)       La cerveza Cruzcampo es asquerosa

b)       Tú misma acabas de darte cuenta de lo absurdo de la ley; pues la “paridá” no pasa de parida

            No es mejor un hombre que una mujer, ni es mejor una mujer que un hombre… Simplemente hay personas (y personos) que tienen mejores aptitudes y actitudes que otras (otros). Si el día de mañana suspendo, y resulta que todas las que aprueban son mujeres, tendrán todo mi apoyo (y mi apoya), pues se lo habrán ganado con el sudor de su frente, que es lo más meritorio: ganarte algo porque lo vales y lo mereces, no porque una ley paternalista diga que debes valerlo o merecerlo.

3 comentarios:

  1. Levo 33 años trabajando y me satisface poder decir que en aquel momento,no se premiaba el sexo sino el seso y que cualquier tipo de "parida" en la oposición, equivalía a un suspenso.

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  2. Hola Ibis!

    Así es... ¡Muy bueno el comentario, jajaja!

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  3. Pues ya sabes. Ahora: machista, misógino, maltratador y todas las lindezas que se te puedan ocurrir.

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